Saturday, January 1, 2011

Dye It Blonde

Smith Westerns seguían en el colegio cuando sacaron su primer disco homónimo en el 2009. En ese momento la banda encantó con su crappy lo-fi rock, pero desde entonces pegaron un tremendo salto. Parece que la banda se dió cuenta de la imagen que estaban ofreciendo, una banda no muy distinta a la ola de surf garage rocks que vienen de Estados Unidos como the Strange Boys o Ty Segall. De ahí admitieron que les tomó un año reinventar su propio sonido, deshacerse de la fachada garage y volverse un poco más sinceros.

Las voces se siguen escondiendo, aunque capaz no tanto, en el efecto lo-fi (que tanto se escucha en the Pains of Being Pure at Heart o millones de bandas) pero se distingue una voz más dulce y mejor entonada. Asombra cuando pedazos de Bowie o T. Rex asoman entre canciones o solos de guitarras con ese efecto fuzzy, en comparación sobre todo con el primer disco.

No sé si la maduración sónica de Smith Westerns se debe al productor Chris Coady (Yeah Yeah Yeahs, Beach House), pero el nuevo sonido de la banda es el que va a perdurar y los va a ayudar este año. Dye it Blonde encanta de la misma manera que lo hizo Album de Girls, y aunque se nota que a la banda le falta mucho por madurar y experimentar, Smith Westerns es la primera sorpresa que nos preparó el 2011.

#312 - Smith Westerns (2011)

The Doors

The Doors fue una banda que ya empezando, tenia ingredientes de sobra para jugar un papel importantísimo en la recta final de los '60. En el primer disco homónimo se escuchaba a una banda original y talentosa, pero más que nada, una banda muy compenetrada. Habían firmado con Columbia Records pero, al no conseguir un productor descente, cancelaron el contrato. Tocaron en un par de bares hasta que fue Jac Holzman el que los descubrió para firmarlos con Elektra Records.

El combinación de cada miembro hace el sonido único de la banda. Cuando the Doors nació en un verano de 1965, el guitarrista Robby Krieger llevaba apenas medio año tocando la guitarra eléctrica, con un estilo español muy influenciado por el flamenco. John Densmore había tocado la batería en una banda con Krieger, aunque de ahí pasó a experimentar con el free jazz que tanto se escuchaba de la mano de Coltrane. La banda no contaba con un bajista, por lo que dejaba al tecladista Ray Manzarek con el labor de tocar graves y agudos al mismo tiempo. Jim Morrison nunca había cantado antes.

El primer single fue 'Break On Through (to the Other Side)', pero la discográfica no tardó en cortar la parte instrumental de 'Light My Fire' para que se vuelva #1 en el país y suene en todas las putas radios. La voz se empezó a correr rápido, especialmente acerca del Morrison, un poeta agresivo con varias adicciones pero con mucho que decir. La música estaba caracterizada por tener un sonido raro, más que nada por la ausencia del bajista, lo que hacía que haya teclados x2 y obligaba a Densmore a mantener el ritmo: su sensibilidad jazz lo mantiene exacto e impredecible a la vez. La guitarra también terminaba de crear el ambiente, con Krieger tocando guitarra rítmica y primera guitarra, sin púa.

El album fue grabado en apenas 5 días en un 4-track, con la mayoría de las canciones listas en una o dos tomas. La convivencia del caos de Morrison y a la vez su propia armonía representaba una generación en contra de vivir bajo las normas sociales de un país bipolar. The Doors se estableció como una banda emblema de los '60, una banda de reexperimentación y autonomía.

#311 - The Doors (1967)

Odd Blood

Si hay algo que se puede decir sobre Odd Blood y que no haya una división de pensamientos, es que es un disco que sorprende. Por un lado presenta un sonido completamente distinto al primero de la banda. Yeasayer se habían ganado los oídos de varios con una onda psicodélica que asomaba comparaciones a un MGMT con influencias africanas. Por ese lado, Odd Blood fue un cambio radical, pasando a una especie de electropop culto que nadie se veía venir.

Pero la razón más importante que hace al disco algo capaz de sorprender constantemente a primer escucha para bien o para mal, es la exagerada combinación y fusión de varios sonidos y ritmos bailables. De un lado optimista, cabe rescatar la exploración por la que pasó la banda, aunque eso supusiera ciertos riesgos y tantos errores. El objetivo de la banda no pudo haber estado más cumplido: Yeasayer descolocan a medida que van tumbando todas las ideas que se habían formado acerca de ellos.

Se los puede ver como los primos de Animal Collective con estribillos que hacen que la banda por momentos se encuentre al borde de ser comparada con una boy band. Si por algo se habló tanto de esta banda en el 2010, es porque son responsables de una convivencia entre armonías vocales, sintetizadores, toques funks y folks con ritmos africanos, todo a la par de algo que muy superficial se lo puede llegar a describir como música electrónica.

#310 - Yeasayer (2010)

13

Blur ya venia con cinco discos que, aunque no dejaban nada que desear, la discografía de la banda parecía un ensayo continuo, la búsqueda de un sonido inalcanzable. Se dice que hizo falta que saquen 13, su sexto disco, para que el silencio a la pregunta "cómo suena Blur?" se haga por lo menos un poco más corto.

Igualmente, la respuesta no es tan clara, ya que el disco es una mezcla de sonidos y experimentaciones de viajes que van desde Bowie en '1992', pasan por el punk de los '70 en 'B.L.U.R.E.M.I.", hasta un pop con guitarras que van y vienen en un bucle psicodélico en 'Battle'. 13 es muy rico en matices que juega con el núcleo garage de la banda de una manera sobreproducida ahora que habían firmado con EMI.

El sonido del que se apropiaron es el que estuvieron tocando desde hace bastante y capaz no se animaron a darlo por encontrado. Superficialmente, Blur siempre va a tener los estribillos de 'Song 2', 'Coffee & Tv' y 'Tender', mientras que el sonido por el que la banda tendría que ser recordada es justamente el de una experimentación y reinventación constante que mientras no va a ser lo que el público espere de haber escuchado esas tres canciones, es algo que nunca va a defraudar a la gente que viene siguiendo de cerca el sonido de búsqueda de sonidos.

#309 - Blur (1999)