Monday, March 21, 2011

Yuck

Después de un par de demos, el cuarteto Yuck sacó su primer discó hace un par de semanas. La banda ya estaba establecida desde finales del 2009, formada por Max Bloom y Daniel Blumberg, después de haber anunciado que su propia banda Cajun Dance Party, iba a dar un descanso. Encontraron una bajista de Hiroshima y un baterista de Estados Unidos, se autodefinieron como amantes británicos de la decada del 90, y empezaron a grabar. El disco venía juntando tremendas expectativas con estos demos, y de a poco se concretó un proyecto que no tenía casi nada que ver con el sonido de Cajun Dance Party.

Yuck arrancó a la par de bandas como Pains of Being Pure at Heart, Best Coast, No Age, Deerhunter, Real Estate, Wavves, tratando de salvar la distorsión de los '90 de la mano con riffs que hacen acordar a Dinosaur Jr., y las letras sentimentales de Pavement. El disco esquiva caer en lo denso y se siente como si está constantemente renovando las primeras impresiones que teníamos del disco a medida que lo vamos escuchando. No hay sonidos tan oscuros como en sus influencias, aunque no se molestan en casi copiar un par de melodías de the Cure.

Si le pasas el disco a cualquiera y le decis que es una compilación de demos remasterizada de Pavement hasta yo te lo creería. Pero vale la pena escuchar Yuck no por las bandas como las que suenan si no por lo que lograron hacer con estos sonidos: un disco profundamente melódico, con disotorsiones casuales para una generación que nunca tuvo la oportunidad de ver a Nirvana en Mtv. Uno de los discos a tener en cuenta a lo largo del 2011.

#337 - Yuck (2011)

Monday, March 14, 2011

Belong

The Pains of Being Pure at Heart habían sacado su primer disco en el 2009, caracterizado por sus canciones dulces mezclando el jangle y el dream pop con un poco de distorsión. Muchos los comparaban a cómo sonarían the Jesus and Mary Chane despues de haber visto dos horas enteras de videos de gatitos y perritos en youtube. El disco homónimo había estado tanto tiempo en repeat que se rezaba la filtración a internet del nuevo disco.

Dos años después sacan su segundo disco, Belong, que en seguida advierte un cambio de corriente. Muchos ya depositaron responsabilidad de este cambio a Mark Ellis, quién se encargó de producir el disco al igual que lo había echo antes con bandas como Nick Cave and the Bad Seeds, the Killers, PJ Harvey, y the Jesus and Mary Chain. La primera canción es la que le da el nombre al disco, y te rompe los auriculares con esa distorsión tan familiarizada a the Smashing Pumpkins (banda también producida por Ellis), y a los imitadores Silversun Pickups.

Se puede decir justamente que la banda sacó su propia versión pop de Siamese Dream (no puedo creer que varias críticas se animen a decir que Belong supera en varios puntos al clásico de Billy Corgan). Por momentos el disco me suena muy sobre producido, aunque en conclusión, a los Pains les pegue mejor el tono fresco de canciones como Heart in Your Heartbreak. Belong no desepciona, y aunque al principio pueda parecer inferior al primer disco, es en sí una notable nueva entrega.

#335 - The Pains of Being Pure at Heart (2011)

Sunday, March 13, 2011

Angles

En 2006 the Strokes habían sacado su tercer disco, First Impressions of Earth, antes de internarse en un período de separación en el que cada integrante encontró su apoyo en otros proyectos. Albert Hammond, Jr. no tardó en sacar su primer disco homónimo como solista con la ayuda de Sean Lennon; Nick Valensi empezó a contribuir con varios amigos, desde Devendra Banhart hasta Regina Spektor; Fabrizio Moretti se junto con Rodrigo Amarante y Binki Shapiro y creó Little Joy. Nikolai Fraiture por su parte dió luz a su banda folk rockera Nickel Eye, medio año antes de que Julian Casablancas desagote su locura discoteca en Phrazes for the Young.

Antes de estos dos últimos discos, Valensi y Casablancas habían empezado a componer, canciones que habían comentado sonaban como una mezcla entre rock de los '70s y "música del futuro". Un mes después la banda oficialmente anunció el final del período de inbernación musical para comenzar a escribir y ensayar lo que sería su cuarto disco: Angles. El disco estaba planeado para salir a finales de 2009, pero discusiones acerca de la conclusión de las canciones hicieron que la banda moviera un año y medio la fecha de lanzamiento. La banda tocó en varios lados hasta que se animaron a mostrar el primer single, Under Cover of Darkness.

La respuesta a esta primera canción fue en su mayoría positiva, y los fanáticos se entusiasmaban cuando escucharon de parte de la banda que volverían a un sonido mucho más convencional y parecido al estilo de su primer disco, Is This It. Hicieron temblar estas mismas tierras cuando mostraron una segunda canción, You're So Right, un tema mucho más complejo en cuanto a la instrumentación y un poco más electrónico, asimilado a su tercer disco (recordado por no haber sido recordado con tanto cariño).

Pero finalmente, la espera terminó y el disco se filtró a menos de una semana de salida. Es muy fácil bardear a la banda por olvidar sus raíces y omitir parcialmente el sonido que los hizo mundialmente famosos en este nuevo disco. Por eso, antes de empezar a hablar del disco, hay que sacar esas ideas de la cabeza y afrontar: Angles no es Is This It, ni un poco. The Strokes no suenan como sonaban en el disco anterior, más allá de la calidad de sonido y el gusto personal en cada canción.

Así Angles arranca de una manera tramposa, como adelantando algo que no es totalmente cierto. Macchu Picchu es la primera canción, con arreglos de discoteca y un poco de reggae más que nada viniendo del eco de las guitarras, con un muy buen rasguido como estribillo. Un tipo de riff muy difícil de no enganchar nos calma sabiendo que el rock de Hammond y Valensi sigue en pie. Under Cover of Darkness sigue casi en seguida, con un juego de respuesta superpuestas entre las guitarras muy interesante, el primer single de la banda destaca por ser una de las canciones más comerciales del disco. En este momento advertimos que la voz de Casablancas tampocó para ser lo que era antes: más alla del deshuso del efecto que usaban en los primeros discos, la voz juega de una manera más natural pero un poco debíl, incluso cuando cuenta con la ayuda de coros (algo nunca antes escuchado en una canción de los Strokes).

Two Kinds of Happiness es una de las canciones que más me sorprendió escuchar venir de the Strokes, por lo menos en mi opinión. Se sube al disco como un sentimiento muy popero de los '80s, como una casi de Bryan Adams. Los cortes de guitarra vuelven para no tirar la canción tampoco al borde del pop, aunque hacen la voz de Casablancas una cosa casi incomprensible, tendencia que se apaga cuando llega el tremendo estribillo y los tremendos solos. You're So Right, escrita por Nikolai, también me sorprendió mucho apenas la escuche. La voz monótona y repetitiva de Julian está perfectamente producida entre los sonidos futuristas. Ah, y si pensaron que el solo de Under Cover of Darkness fue interesante, agarrate para el mini solo tipo-Van Halen.

La primera mitad del disco termina con Taken for a Fool, escrita por Valensi. Llega la guitarra aguda de 12:51, con un estribillo un poco debil comparado con las canciones que veniamos escuchando. Por el momento también pareciese como si esta fuera lo más cerca de un sonido a lo Room on Fire que lleguemos a escuchar en Angles. La paranoia tipo-Yorke de Casablancas está más que bien acompañada por la línea de bajo y las nunca defraudantes guitarras, pero sin embargo pareciese que algo no encaja. Games es la canción que sigue, que, con un poco de pop sintetizado minimalista, nos deja rezando que no se convierta en un single. Sería muy raro escuchar que la canción haya sido escrita por otro que no sea Casablancas en pleno Phrazes for the Young.

El simple riff de Call Me Back es probablemente lo que hace sentir a la voz de Julian como un instrumento mucho más afilado o concentrado. Acompañadas por unos sintetizadores gentiles que parecen haber sobrado de la canción anterior, las guitarras después del estribillo me hacen acordar mucho a la experimental Murder Mystery de the Velvet Underground. Gratisfaction agarra a ese pop y retoma el disco con un borrón y cuenta nueva. Con un sentimiento mucho más Strokes-Old School, se siente como un Lou Reed cantando entre amigos, la canción posiblemente se convierte en uno de los pocos himnos del disco.

Metabolism es la octava canción del disco, con letras hablando de sentirse vacio, acompañada por un juego entre las guitarras y la batería que traen un recuerdo nostálgico instantáneo (léase Heart In a Cage). Casablancas sigue luchando con los mismos temas que lo hicieron escribir Is This It y Room On Fire, pero ésta década lo canta de una manera por lo menos bailable. Life Is Simple in the Moonlight no podría haber terminado mejor el disco. Sorprende saber que fue escrita por Casablancas, despues de haber escuchado todo los pops de los que fue responsable. La melodía de la voz es lo más Strokero que existe, algo que me pone la piel de gallina y me recuerda que the Strokes volvieron, y eso es lo único que siempre quise.

Pudiendo haber sido el peor disco del año, Angles aparece a principios del 2011 como un alivio. Sin embargo, con esas 10 canciones nos deja por momentos de escuchar más, después de haber escuchado que la banda ya está seriamente pensando en cómo sonaría un quinto disco. Se podía decir que lo peor del disco sirvió para que la banda se saque las ganas de experimentar. Entre todo, Angles se siente como el disco que encaja entre Room On Fire y First Impressions of Earth, aunque un poco más tirando a este último disco. The Strokes no se va a molestar en hacer otro Last Nite o un Reptilia simplemente porque no es lo que están buscando. Seguramente les salgan millones de canciones naturalmente con ese estilo pero sinceramente no tendría ni un poco de sentido.

#335 - The Strokes (2011)

Saturday, March 12, 2011

Nothing Hurts

Male Bonding es una banda británica que casi desde el principio se anticipaba a lo lejos como un revival del hardcore, punk, y noise que convivieron casi en un mismo plano en los 90's. Su primer disco se ganó la escuchada de cada hipster después de haber firmado con Sub Pop Records (primera banda no norteamericana que firmó con la discográfica) y titularse "Best New Music" en Pitchfork.

El año pasado, el trío inglés sacó su debut, con 13 canciones que apenas llegan a la media hora. Un álbum incontestable, atropellador desde el principio y vibrante hasta el final, Nothing Hurts se convierte al poco tiempo en un viaje nostálgico a cada veinteañero sumergido en esta susbsitencia de géneros que fueron los 90's, con Dinosaur Jr., Hüsker Dü, el indie americano asomando, y las no-tan-shoegazer bandas de Inglaterra. Dejando de lado la herencia de esa década, la banda está llena de ideas emparentadas a lo mejor de la onda lo-fi americano. Es así que suena tan, pero tan raro escuchar y analizar como el disco aborda el ruido y furia pero con una tremenda personalidad.

Nothing Hurts tiene millones de enganches enérgicos, algo que hace que a los temas resaltar y al disco en uno difícil de no amar, especialmente si uno está de humor para escuchar feedback feedback feedback. John Peel hablaba especialmente bien de los discos en los que suena como si los instrumentos hubieran tomado el control de las grabaciones y empezado a tocar solos: Nothing Hurts encaja perfectamente en la categoría.

#334 - Male Bonding (2010)